Hasta que llegó Alasha

El tiempo de gestación

El camino se había iniciado mucho antes, sin saber hacia dónde me dirigía.

Comencé estudiando arquitectura, atraída por la idea de crear espacios capaces de acoger la vida. Sin embargo, mientras daba mis primeros pasos en este ámbito, me encontré con el mundo de lo sutil y con él nuevas preguntas sobre la naturaleza humana, la salud y los procesos de transformación.

A partir de entonces inicié un recorrido de aprendizaje y exploración que me llevó a adentrarme en disciplinas como la medicina tradicional china, la acupuntura, la psicosomática, la kinesiología y las esencias florales, además de diferentes enfoques orientados a la liberación de bloqueos emocionales y energéticos.

También exploré el chamanismo, especialmente la recuperación de alma, así como diversas formas de arteterapia, Arte Ritual y otras técnicas de desarrollo personal y expansión de la conciencia, como el Método Yuen.

Paralelamente, el dibujo seguía acompañándome. Durante muchos años mi expresión artística fue principalmente figurativa. Me fascinaban los rostros y trataba de captar en ellos algo más que la apariencia externa: buscaba reflejar lo esencial, el alma que habita tras la mirada.

Todo este recorrido ya contenía el germen de Alasha.